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Ago 11

12 ejercicios en silla para mayores fáciles y seguros

    Los ejercicios en silla para adultos mayores son rutinas de gimnasia adaptada diseñadas para fortalecer la musculatura, aumentar la movilidad articular y mejorar el equilibrio sin riesgo de caídas. Al realizarse desde una postura sentada estable, esta actividad física permite a las personas con movilidad reducida, artrosis o miedo a caerse mantener su autonomía diaria de forma segura y progresiva.

    En nuestras residencias para mayores trabajamos a diario con personas de distintos niveles de movilidad, por eso sabemos que la rutina debe ser sencilla, segura y adaptada a cada caso. A continuación, encontrarás 12 ejercicios fáciles, explicados paso a paso, junto con consejos de seguridad y respuestas a las dudas más frecuentes.

    Puntos clave sobre los ejercicios en silla en la tercera edad:

    • Para quién está indicado: Adultos mayores de 65 años, personas en proceso de rehabilitación, ancianos de más de 80 años o personas con problemas de estabilidad e inestabilidad al caminar.
    • Frecuencia recomendada: De 2 a 3 sesiones semanales de 15 a 30 minutos, combinadas con paseos suaves u otra actividad aeróbica moderada.
    • Previene la sarcopenia (pérdida de masa muscular), activa el retorno venoso en piernas, mantiene el rango articular y reduce el riesgo de caídas.
    • Material necesario: Una silla robusta y estable con respaldo recto, sin ruedas ni reposabrazos que dificulten la libertad de movimiento.
    • La intensidad se regula reduciendo el rango del movimiento, realizando más pausas o reduciendo el número de repeticiones de 8 a 12 veces por ejercicio.

    Beneficios de los ejercicios en silla para personas mayores

    El movimiento regular ayuda a frenar la pérdida de masa muscular que llega con los años y favorece un envejecimiento saludable [1]. Al practicarse desde una posición sentada, esta modalidad de gimnasia suave se adapta a quienes tienen poca fuerza, sensación de mareo al ponerse de pie o miedo a caerse. 

    De esta forma, la persona mayor puede entrenar con más seguridad, tanto en el salón de casa como en la habitación de una residencia. Antes de ver la rutina completa, conviene conocer qué se gana con estas sesiones cortas. 

    Principales beneficios de los ejercicios en silla:

    • Mejoran la movilidad. Los movimientos articulares repetidos conservan la amplitud de brazos, piernas y tronco, al tiempo que facilitan gestos cotidianos como agacharse, girarse o alcanzar un objeto en un estante alto.
    • Favorecen la circulación. Los ejercicios de tobillos y pies activan la musculatura del tren inferior y ayudan a mejorar la circulación de las piernas en adultos mayores, sobre todo cuando la persona pasa mucho tiempo sentada.
    • Ayudan al equilibrio. Buena parte de estos movimientos entrena la estabilidad del tronco y de las piernas sin el riesgo añadido de estar de pie, y disminuye el riesgo de caída y de fractura.
    • Reducen la rigidez muscular. El estiramiento suave de hombros, caderas y rodillas alivia la sensación de agarrotamiento tras periodos de inactividad y ayuda a mantener la soltura necesaria para las tareas cotidianas.
    • Fortalecen piernas y brazos. El trabajo con el propio peso corporal, con pesas ligeras o con bandas elásticas conserva la fuerza necesaria para acciones como levantarse de la cama, cargar la bolsa de la compra o subir un tramo de escaleras.
    • Ayudan a mantener la autonomía. Levantarse de una silla, vestirse o subir un escalón depende directamente de la fuerza y el equilibrio que se entrenan con esta rutina, lo que reduce la necesidad de depender de otra persona en el día a día.

    Antes de empezar: consejos para hacer ejercicios en silla con seguridad

    Antes de iniciar cualquier rutina, es necesario tomar algunas precauciones básicas. Lo ideal es comenzar siempre de forma progresiva, con uno o dos tipos de ejercicio, y consultar al médico ante cualquier duda, en especial si existe una prótesis de cadera o un problema reciente de rodilla [2]. 

    El dolor nunca debe formar parte del entrenamiento, es decir, una ligera fatiga muscular es normal, pero una molestia articular intensa avisa de que toca parar.

    Recomendaciones para practicar con seguridad:

    • Elegir una silla firme, sin ruedas y con el respaldo recto, apoyada contra una pared si es posible.
    • Usar ropa cómoda y calzado cerrado, con suela antideslizante y buen ajuste al pie.
    • Respirar con normalidad durante todo el ejercicio; nunca hay que aguantar el aire.
    • Empezar despacio y aumentar las repeticiones solo cuando el cuerpo esté preparado.
    • Detenerse ante cualquier dolor agudo, mareo o falta de aire, y consultar con un profesional sanitario.

    12 ejercicios en silla para mayores paso a paso

    Aquí te compartimos una rutina completa de gimnasia para personas mayores pensada para practicar desde una silla estable. Todos los ejercicios se realizan en posición sentada, salvo el último, en el que se trabaja el gesto de sentarse y levantarse con control.

    Recomendamos hacer cada movimiento entre 8 y 15 veces, según la energía del día, y descansar unos segundos entre uno y otro. No hace falta completar toda la rutina de una vez: dos o tres bloques breves repartidos durante el día ayudan a introducir movimiento de forma segura.

    1. Marcha sentada

    La marcha sentada sirve como calentamiento antes de continuar con el resto de la rutina. Activa las piernas, mejora la coordinación y ayuda a ganar confianza desde una posición estable.

    • Siéntate con la espalda apoyada en el respaldo.
    • Levanta una rodilla como si caminaras, sin despegar la espalda de la silla.
    • Baja el pie con suavidad y repite con la pierna contraria.
    • Continúa durante unos 30 segundos, siempre a un ritmo cómodo.

    Si aparece cansancio, basta con hacer menos tiempo y descansar antes de pasar al siguiente ejercicio.

    2. Elevación de rodillas

    Este movimiento trabaja la musculatura de las piernas y mejora la movilidad de la cadera.

    • Siéntate con la espalda apoyada en el respaldo.
    • Eleva una rodilla hacia el pecho, como si quisieras acercarla al torso.
    • Aguanta la posición un par de segundos.
    • Baja despacio y repite con la otra pierna, entre 8 y 15 veces por lado.

    3. Levantamiento de talones

    El levantamiento de talones activa las pantorrillas y favorece la movilidad de los tobillos. Es un ejercicio sencillo, muy útil cuando la persona pasa muchas horas sentada.

    • Apoya bien los pies en el suelo, separados a la altura de las caderas.
    • Eleva los talones lentamente, con el peso sobre la punta de los pies.
    • Mantén tres segundos en lo alto.
    • Baja con control y repite.

    Cuando cueste coordinar ambos pies a la vez, empieza con un pie y luego cambia al otro.

    4. Extensión de piernas

    Este movimiento fortalece el cuádriceps, el músculo que sostiene la rodilla en muchos gestos cotidianos. En personas con gonalgia u otras molestias articulares, conviene hacer un recorrido corto y detener el ejercicio si aumenta el dolor.

    • Siéntate con la espalda recta y las manos sobre los muslos.
    • Estira una pierna hacia delante hasta dejarla casi recta.
    • Flexiona el pie hacia la cabeza y aguanta un par de segundos.
    • Baja con control y cambia de pierna.

    5. Giros suaves de torso

    Los giros de torso movilizan la espalda y ayudan a mejorar la postura. Deben hacerse sin prisa, con las caderas quietas y sin tirar del cuello.

    • Cruza los brazos sobre el pecho o apóyalos en los hombros.
    • Gira el tronco hacia un lado, manteniendo la pelvis estable.
    • Vuelve al centro con suavidad.
    • Repite hacia el lado contrario.
    • Alterna ambos lados con movimientos lentos y controlados.

    El giro debe salir del tronco, no de los brazos. Si hay mareo o inestabilidad, es mejor parar y recuperar una postura cómoda.

    6. Elevación de brazos

    La elevación de brazos mejora la movilidad de los hombros y fortalece el tren superior. Se puede hacer sin peso o con dos botellas pequeñas de agua cuando la persona ya tiene cierta fuerza.

    • Deja los brazos relajados a ambos lados del cuerpo.
    • Eleva los brazos hacia los lados hasta la altura de los hombros, o hasta donde llegues sin dolor.
    • Mantén un segundo la posición.
    • Baja despacio, sin dejar caer los brazos.
    • Repite entre 8 y 15 veces.

    Si hay dolor de hombro, mejor hacer el ejercicio sin peso y con un recorrido más corto.

    7. Rotación de hombros

    Este movimiento permite aliviar la tensión del cuello y de la parte alta de la espalda. También mejora la movilidad de los hombros, una zona que tiende a quedarse rígida cuando hay mucho sedentarismo.

    • Mantén la espalda recta y los brazos relajados a los lados.
    • Eleva los hombros hacia las orejas, sin encoger el cuello.
    • Llévalos despacio hacia atrás.
    • Baja los hombros hasta volver a una postura relajada.
    • Repite el ciclo entre 8 y 10 veces.
    • Después cambia el sentido: sube los hombros, llévalos hacia delante y bájalos de nuevo.

    Haz todo el movimiento con calma, sin rebotes. Si aparece dolor, mareo o sensación de bloqueo, conviene parar.

    8. Apertura y cierre de piernas

    Este ejercicio ayuda a mover la cadera y a activar la musculatura de los muslos. Es especialmente útil cuando la persona pasa mucho tiempo sentada y nota las piernas rígidas.

    • Colócate cerca del borde de la silla, pero sin perder estabilidad.
    • Mantén un pie apoyado en el suelo.
    • Con la otra pierna, abre la rodilla hacia un lado y desliza el pie ligeramente hacia fuera.
    • Toca el suelo con la punta del pie, sin levantar demasiado la pierna.
    • Vuelve despacio a la posición inicial.
    • Repite varias veces y cambia de pierna.

    El movimiento debe ser corto y controlado, como si dibujaras un pequeño arco con el pie. No hace falta abrir mucho la pierna: lo importante es mover la cadera y evitar inclinar el tronco hacia los lados.

    9. Ejercicio de puntillas sentado

    Este movimiento funciona como un bombeo que estimula la circulación en las piernas.

    • Con los pies apoyados en el suelo, sube y baja los talones de forma rápida y seguida, sin mantener la posición arriba.
    • Repite entre 15 y 20 veces, como si «bombearas» con los pies.
    • Haz una pausa breve y repite dos o tres series.
    • Combínalo con flexiones de tobillo (subir y bajar la punta del pie) para completar el efecto.

    10. Flexión de brazos con silla

    Este movimiento activa brazos, hombros y parte superior del tronco. Debe hacerse solo con una silla firme y estable, preferiblemente con reposabrazos resistentes.

    • Colócate cerca del borde del asiento.
    • Apoya las manos en los reposabrazos o en los laterales de la silla.
    • Empuja suavemente con los brazos, como si quisieras elevar un poco el cuerpo.
    • Mantén la posición un segundo.
    • Baja con control, sin dejarte caer de golpe.

    11. Respiración y movilidad cervical

    Este ejercicio ayuda a relajar el cuello y a recuperar un ritmo tranquilo después de la rutina. También funciona como pausa entre ejercicios cuando la persona se fatiga.

    • Mantén la espalda recta y los hombros relajados.
    • Inspira lentamente por la nariz.
    • Gira la cabeza hacia un lado, sin forzar.
    • Vuelve al centro mientras sueltas el aire por la boca.
    • Repite hacia el otro lado con el mismo ritmo.

    Evita llevar la cabeza hacia atrás. Si hay mareos, vértigo o dolor cervical, es mejor hacer solo respiraciones suaves y consultar antes de insistir con los giros.

    12. Sentarse y levantarse de la silla

    Este último ejercicio permite conservar fuerza en las piernas y mejorar la confianza al pasar de sentado a de pie.

    • Acércate al borde de la silla.
    • Apoya bien los pies en el suelo, separados a la anchura de las caderas.
    • Inclina ligeramente el tronco hacia delante.
    • Ponte de pie despacio, usando las manos solo si hace falta.
    • Vuelve a sentarte con control, sin dejarte caer sobre la silla.

    Si existe riesgo de caída, debe haber alguien cerca. Al principio bastan pocas repeticiones; con el tiempo, la persona ganará seguridad y control.

    Ejercicios en silla para mayores con movilidad reducida

    Cuando el adulto mayor presenta dependencia, deterioro cognitivo o secuelas de un ictus, la misma rutina se adapta sin perder eficacia. La clave está en respetar el ritmo individual y priorizar la seguridad por encima del número de repeticiones.

    Adaptaciones más habituales:

    • Movimientos más suaves. Reduce la velocidad y la amplitud de cada ejercicio hasta que la persona se sienta cómoda; no hace falta completar la versión íntegra de cada paso para notar el beneficio.
    • Menor rango articular. No es necesario llegar al máximo recorrido de cada movimiento para obtener beneficio; incluso un desplazamiento corto de la rodilla o del brazo ayuda a conservar la movilidad.
    • Más descansos. Introduce pausas cada pocos minutos, sobre todo si aparece cansancio o falta de aire, y retoma el ejercicio solo cuando la respiración vuelva a la normalidad.
    • Supervisión si existe dependencia. Es imprescindible que haya un cuidador o profesional que acompañe el ejercicio (especialmente si hay riesgo de caída o desorientación) y guíe físicamente los pasos más difíciles, como sostener el brazo durante un giro de torso.

    ¿Cuánto tiempo deben hacer ejercicio las personas mayores?

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las personas mayores de 65 años realicen entre 2,5 y 5 horas semanales de actividad física aeróbica moderada, junto con ejercicios de fuerza al menos 2 días por semana [3].

    Además, dentro de la actividad semanal, conviene incluir ejercicios variados que trabajen la fuerza y el equilibrio funcional 3 o más días por semana. La OMS relaciona este tipo de actividad con una mejor capacidad funcional y con la prevención de caídas en personas mayores [4].

    Tiempo recomendado según el objetivo:

    ObjetivoTiempo recomendado
    Actividad física moderada, como caminar o pedalear.Entre 2,5 y 5 horas por semana.
    Actividad física intensa.Entre 1 hora y cuarto y 2,5 horas por semana.
    Fortalecimiento muscular.2 o más días por semana.
    Equilibrio funcional y fuerza.3 o más días por semana.
    Ejercicios en silla.Bloques breves adaptados a la capacidad de cada persona.

    Estos datos sirven como referencia general, no como una meta que haya que alcanzar desde el primer día. Lo más razonable es partir del nivel de actividad actual y aumentar progresivamente la duración, la frecuencia o la intensidad, siempre según la capacidad física de cada persona.

    Los ejercicios en silla también pueden formar parte de una vida más activa. Aunque sean suaves, permiten reducir el tiempo sedentario e introducir movimiento de forma progresiva, sobre todo en personas con poca fuerza, movilidad reducida o miedo a caerse [4].

    Cómo ayudan los ejercicios en silla a prevenir caídas

    Los ejercicios en silla fortalecen la musculatura de piernas y tronco (lo que mejora la reacción ante un tropiezo) e incluyen ejercicios de equilibrio para adultos mayores que entrenan la coordinación sin exponer a la persona a la inestabilidad de estar de pie.

    Mantener esta rutina con constancia ayuda a evitar el síndrome post-caída en ancianos, ese círculo en el que el miedo a caer lleva a moverse menos y, con ello, a perder todavía más fuerza y equilibrio. Practicar ejercicios en silla, aunque sea unos minutos al día, rompe esa espiral y devuelve la confianza para desplazarse con mayor seguridad.

    La prevención de caídas en personas mayores no depende solo del ejercicio: el calzado adecuado, una buena iluminación y un suelo libre de obstáculos también influyen. Aun así, conservar la fuerza y el equilibrio mediante una rutina sencilla como esta es una de las medidas más accesibles que cualquier familia puede poner en marcha desde casa.

    Errores comunes al hacer ejercicios en silla

    Aunque se trate de movimientos suaves, una mala ejecución puede restar eficacia a la rutina o aumentar el riesgo de lesión. Por eso, antes de empezar, debemos revisar la postura, el tipo de silla y el ritmo de cada ejercicio.

    Errores que conviene evitar:

    • Aguantar la respiración. Contener el aire durante el esfuerzo eleva la tensión arterial de forma innecesaria [2]. Lo más seguro es respirar con naturalidad y soltar el aire en la parte más exigente del movimiento.
    • Usar una silla inestable. Las sillas con ruedas, sin respaldo firme o colocadas sobre una superficie irregular aumentan el riesgo de caída. Lo ideal es utilizar una silla robusta, sin ruedas y apoyada sobre un suelo antideslizante.
    • Hacer movimientos rápidos. Los tirones y las sacudidas bruscas pueden provocar molestias musculares o articulares. En ancianos, el control del movimiento importa más que la velocidad.
    • Excederse el primer día. Empezar con demasiadas repeticiones genera fatiga y puede desanimar a continuar. Por eso, es mejor avanzar de a poco, con series cortas y descansos entre ejercicios.
    • Adoptar una mala postura. Encorvar la espalda, adelantar demasiado la cabeza o dejar caer los hombros reduce la eficacia del ejercicio y sobrecarga la zona lumbar. La espalda debe mantenerse erguida, sin rigidez y con los pies bien apoyados.

    Preguntas frecuentes sobre ejercicios en silla para mayores

    ¿Los ejercicios en silla sirven para personas de más de 80 años?

    Sí, siempre que se adapten a su capacidad física y nivel de autonomía. La gimnasia para mayores de 80 años no busca hacer grandes esfuerzos, sino mantener el cuerpo activo con movimientos sencillos, seguros y fáciles de repetir.

    ¿Cuántos días por semana se recomienda hacerlos?

    Entre dos y tres sesiones semanales de fortalecimiento y equilibrio, combinadas con paseos u otra actividad aeróbica el resto de los días. Lo importante no es la intensidad de una sola sesión, sino la constancia a lo largo del tiempo.

    ¿Se pueden hacer con artrosis?

    Sí, y de hecho suelen recomendarse. La combinación de ejercicio aeróbico suave y ejercicios de resistencia contribuye a mantener la integridad del cartílago y a controlar el peso corporal, un factor que alivia la carga sobre las articulaciones afectadas por artrosis.

    ¿Qué tipo de silla es mejor?

    Una silla firme, con respaldo, base estable y sin ruedas. Evita los asientos blandos donde el cuerpo se hunde y los que llevan reposabrazos que limiten el movimiento.

    Incorporar unos minutos de ejercicio en silla a la rutina diaria impacta de forma positiva en la movilidad, el estado anímico y autonomía de cualquier persona mayor. En Emera acompañamos a nuestros residentes con programas de gimnasia adaptada, supervisados por profesionales que ajustan las rutinas a las necesidades de cada persona. 

    Si buscas información sobre nuestras residencias o quieres conocer de cerca cómo trabajamos la actividad física con nuestros mayores, contacta con nosotros. Estaremos encantados de resolver tus dudas.

    Referencias:

    [1] Cleveland Clinic. (2024, 18 de abril). 11 Chair Exercises for Seniors, Older Adults and People With Limited Mobility. Exercise & Fitness. https://health.clevelandclinic.org/chair-exercises-for-seniors

    [2] Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. (2012). Guía de ejercicio físico para mayores. https://www.segg.es/media/descargas/GU%C3%8DA%20DE%20EJERCICIO%20F%C3%8DSICO%20PARA%20MAYORES.pdf

    [3] Organización Mundial de la Salud. (2021). Directrices de la OMS sobre actividad física y comportamientos sedentarios: Resumen ejecutivo. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK581975/

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