Cuando un centro residencial obtiene la acreditación como Centro Libre de Sujeciones, la conversación suele centrarse, con toda la razón, en la dignidad, la seguridad y la preservación de las capacidades funcionales de las personas residentes. Sin embargo, hay otra cara de la moneda igualmente transformadora y de la que se habla menos: el profundo beneficio que este hito tiene para las trabajadoras y trabajadores del centro.
La reciente acreditación de la residencia y centro de día Emera Zaragoza como centro libre de sujeciones en el marco del programa Desatar de la Confederación Española de Organizaciones de Personas Mayores (CEOMA) no solo valida un modelo asistencial de excelencia, sino que marca un antes y un después en la salud laboral, la motivación y el día a día de su equipo multidisciplinar.
Trabajar desde el propósito y el buen trato
Para un profesional vocacional del sector sociosanitario, tener que aplicar una sujeción física genera lo que en psicología se conoce como distrés moral: una contradicción dolorosa entre el deseo de cuidar y la obligación de restringir la libertad de una persona.
La eliminación total de estas prácticas en Emera Zaragoza elimina de raíz este malestar invisible en los profesionales. Las sujeciones violan derechos fundamentales como la libertad de movimiento y, además, producen consecuencias graves tanto físicas como psicológicas en las personas mayores. Al trabajar en un entorno libre de sujeciones el personal (desde el equipo de enfermería y medicina hasta los auxiliares y técnicos de atención directa) puede ejercer su labor desde el alineamiento absoluto con sus valores de buen trato. Saber que vas a tu puesto de trabajo a potenciar capacidades y no a limitar movimientos genera un orgullo de pertenencia insustituible.
«El día a día ha cambiado significativamente en la motivación de los trabajadores cuando ven los resultados finales. Los comienzos son muy complicados, el cambio es muy drástico, pero enseguida te das cuenta de que es para mejor. Las personas usuarias dejan de sentirse mal, de estar agitadas y de deteriorarse tan rápido. Los trabajadores lo observan y los resultados se ven, incluso a corto plazo.»
Luis Mazón, Director de Emera Zaragoza
Reducción del estrés laboral y de los trastornos de conducta
Existe el falso mito de que las sujeciones aportan «tranquilidad» al funcionamiento del centro. La realidad científica y la experiencia práctica demuestran lo contrario: las restricciones físicas aumentan la frustración, la agitación, la agresividad y los gritos en personas con deterioro cognitivo.
Al retirar las sujeciones y aplicar el Modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP), el equipo de Emera Zaragoza ha visto cómo disminuyen de forma significativa los niveles de ansiedad en las salas comunes. Un ambiente más calmado y silencioso se traduce de manera directa en un entorno de trabajo mucho menos estresante, donde el personal puede desarrollar sus tareas con mayor serenidad, seguridad y control de la situación.
«Para el trabajador el trabajar con sujeciones es muy duro psicológicamente, al trabajar siendo libres de sujeciones el profesional también se siente libre y con motivación.»
Luis Mazón, Director de Emera Zaragoza
Del «control mecánico» a la alta cualificación profesional
Eliminar las sujeciones obliga a sustituir los métodos tradicionales por terapias no farmacológicas, observación clínica y adaptaciones ambientales. Esto transforma por completo el rol del trabajador en la residencia:
- Capacitación técnica: El profesional recibe formación continua y especializada en demencias, manejo de conductas complejas, estimulación sensorial y, fundamentalmente,en observación clínica y análisis de riesgos. Trabajar sin sujeciones significa desarrollar la habilidad de leer las señales de la persona mayor, comprender el porqué de sus conductas y anticipar riesgos mediante análisis clínico riguroso en lugar de restricción física. Esta observación detallada permite identificar los factores que generan caídas y diseñar intervenciones precisas.
- Seguridad reforzada: desmitificando el rol de las sujeciones en la prevención de caídas. Una creencia profundamente arraigada sostiene que las sujeciones previenen caídas. La investigación científica refuta categóricamente esta asunción: las sujeciones no disminuyen el riesgo de caídas, pero sí aumentan de forma significativa el riesgo de lesiones graves tras una. Un trabajador en un centro libre de sujeciones desarrolla protocolos específicos y altamente especializados de prevención de caídas basados en la observación individual: análisis exhaustivo del entorno, adaptaciones de mobiliario, ejercicio terapéutico, vigilancia activa y manejo de la movilidad. Esta práctica fortalece la seguridad real de las personas mayores, minimiza las consecuencias graves de cualquier evento accidental, y refuerza la confianza en el criterio profesional del equipo.
- Empoderamiento del equipo multidisciplinar: La toma de decisiones ante un riesgo de caída ya no es una pauta rígida; requiere la deliberación de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos y auxiliares de referencia. Cada profesional aporta su perspectiva especializada para encontrar soluciones que respeten la dignidad y autonomía de la persona mayor. Esto no solo dignifica el criterio técnico de cada profesional, sino que refuerza su seguridad psicológica y su sentido de autonomía profesional, transformando una decisión compleja en una oportunidad de excelencia multidisciplinar.
Vínculos más sanos y gratificantes con las familias
Uno de los focos de mayor desgaste para el personal residencial es la gestión de la culpa o la desconfianza de las familias. Cuando un centro se acredita como Libre de Sujeciones, los canales de comunicación se vuelven transparentes.
Los trabajadores ya no tienen que justificar el uso de una medida restrictiva ante un familiar; en su lugar, co-crean junto a ellos estrategias basadas en la biografía de la persona residente. Esta alianza rebaja la tensión en las visitas y convierte la relación con las familias en una fuente de apoyo mutuo y gratitud hacia el cuidador.
Cuidar al que cuida
La acreditación de Emera Zaragoza demuestra que la excelencia asistencial y el bienestar laboral caminan de la mano. Al liberar a los residentes de sus ataduras, se libera también a los profesionales de la carga de imponerlas. Un modelo sin sujeciones no solo humaniza la vida de quienes reciben los cuidados; dignifica, protege y eleva la profesión de quienes, cada día, eligen cuidar con el corazón.
«El cambio es radical entre un centro libre de sujeciones y uno que no lo es. Emocionalmente carga mucho trabajar sujetando a la persona, carga mucho a la gente que lo ha vivido. Una vez han vivido la diferencia, se dan cuenta de que es algo muy positivo. Aconsejo a todos los profesionales a probarlo, no van a querer trabajar en un centro que no sea libre de sujeciones.»
Luis Mazón, Director de Emera Zaragoza

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