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Feb 05

Actividades intergeneracionales en residencias: guía completa

    Unir la experiencia de décadas con la energía renovadora de la juventud genera una sinergia inigualable. Cuando los caminos de niños, adolescentes y ancianos se cruzan en un entorno cuidado, surgen oportunidades de aprendizaje que enriquecen a ambas partes. Las actividades intergeneracionales en residencias se han convertido en una gran herramienta para combatir la soledad no deseada y revitalizar el día a día de los centros de mayores. 

    En Grupo Emera entendemos que las residencias deben ser espacios abiertos a la vida y al intercambio, no entornos aislados.

    • Fomentan conexiones reales entre generaciones distintas, reduciendo el aislamiento en adultos mayores.
    • Mejoran el bienestar emocional, cognitivo y físico de los participantes de todas las edades.
    • Incluyen talleres artísticos, sesiones musicales, programas deportivos y proyectos tecnológicos.
    • Requieren planificación con colegios, institutos y organizaciones juveniles.
    • Las personas con deterioro cognitivo pueden participar activamente con adaptaciones apropiadas.

    ¿Qué son las actividades intergeneracionales en residencias?

    Las actividades intergeneracionales en residencias de mayores son encuentros planificados que reúnen a personas de distintas generaciones en torno a acciones compartidas. 

    A diferencia de las interacciones espontáneas familiares, aquí se busca un intercambio intencionado y continuo: jóvenes, niños o adolescentes comparten tiempo con mayores en la residencia para colaborar, aprender y disfrutar juntos. 

    El objetivo es ampliar el entorno social de todos los participantes, estimulando la actividad física y mental de los mayores y el crecimiento personal de los más jóvenes [1]. En otras palabras, se crean espacios donde las distintas generaciones conviven y se enriquecen mutuamente, promoviendo la comprensión y el respeto entre ellas. 

    Un aspecto importante es la intencionalidad y la continuidad del programa. No se trata de eventos puntuales, sino de un plan estructurado: un programa intergeneracional debe estar diseñado con un propósito claro y prolongarse en el tiempo para lograr efectos positivos en ambas generaciones [2].

    Beneficios para residentes mayores, jóvenes y el entorno comunitario

    Las actividades intergeneracionales generan beneficios comprobados en diversos estudios y experiencias prácticas, abarcando a todos los involucrados.

    Para las personas mayores

    • Bienestar emocional: la interacción regular con gente joven reduce el sentimiento de soledad y los síntomas depresivos. La alegría y energía juvenil se contagian, lo que alivia la ansiedad y eleva el estado de ánimo de los ancianos [3].

    • Estimulación cognitiva en adultos mayores: juegos de mesa, conversaciones, arte o música compartida activan la mente de los residentes. Estas actividades ejercitan la memoria, la atención, el lenguaje y otras funciones cognitivas de forma amena.

    • Aumento de la autoestima y sentido de utilidad: al transmitir sus conocimientos, contar historias o enseñar sus habilidades a los adolescentes, los mayores se sienten válidos. Recuperan roles sociales activos y perciben que aportan valor a la comunidad, lo que fortalece su autoestima y orgullo personal.

    • Envejecimiento activo y vitalidad: estas iniciativas mantienen a los ancianos física y socialmente activos. La motivación para participar en talleres, deportes adaptados o paseos con jóvenes combate el sedentarismo y anima a moverse.

    Si buscas estrategias adicionales para potenciar el bienestar integral de tus residentes, te recomendamos consultar nuestros consejos para un envejecimiento saludable.

    Para los jóvenes

    • Desarrollo de valores y empatía: compartir tiempo con ancianos inculca en los adolescentes valores fundamentales. Aprenden a respetar las diferencias de edad, a ser pacientes y comprensivos con las limitaciones ajenas, y a demostrar empatía hacia los demás.

    • Enriquecimiento cultural y aprendizaje histórico: las historias de vida, anécdotas y conocimientos que los ancianos comparten abren la mente de los jóvenes. Descubren tradiciones, formas de vivir de otras épocas y perspectivas diferentes.

    • Mejora de habilidades sociales y emocionales: la interacción intergeneracional entrena en los adolescentes cualidades como la comunicación efectiva, la escucha activa y la paciencia.

     

    • Aumento de autoestima y sentido cívico: participar como voluntarios o colaboradores en la residencia da a los jóvenes un sentimiento de logro y utilidad. Muchos descubren vocaciones de servicio, interés por carreras sociosanitarias o simplemente se vuelven ciudadanos más conscientes y solidarios. 

    Para la residencia y la comunidad

    • Reducción de estereotipos y edadismo: al propiciar un trato cercano entre generaciones, estas actividades desmontan prejuicios. Los más chicos dejan de ver a los ancianos como “aburridos” o “frágiles” y los mayores comprueban que los chavales aportan y respetan.
    • Fortalecimiento del tejido comunitario: una residencia que abre sus puertas a la comunidad se convierte en un punto de encuentro vecinal. Mayores, niños y familias tejen lazos de apoyo y amistad. Esto enriquece la vida del barrio o municipio: los ancianos participan más en actividades comunitarias y los jóvenes se involucran en el cuidado de sus mayores vecinos.

    • Mayor cohesión social: las actividades intergeneracionales funcionan como “pegamento social” que une a diferentes grupos de edad en torno a objetivos positivos. La residencia deja de ser un ente aislado y se convierte en parte activa de la comunidad local, derribando muros generacionales. 
    • Entorno residencial dinámico y abierto: para la propia residencia, organizar programas intergeneracionales enriquece la vida diaria. El centro se vuelve más alegre y activo con visitas de escolares, voluntarios juveniles o eventos comunitarios. Los cuidadores también reportan un ambiente laboral más satisfactorio y un sentimiento de propósito compartido al ver las interacciones positivas que ocurren.

    Tipos de actividades intergeneracionales que funcionan en residencias 

    Talleres artísticos y creativos

    Pueden incluir manualidades, pintura, dibujo, cerámica o artesanía. Por ejemplo, se pueden organizar sesiones para pintar murales, hacer collage con fotos antiguas y actuales, o talleres de escritura creativa donde ambos escriban relatos compartiendo vivencias. 

    El proceso creativo conjunto rompe el hielo entre ellos y favorece conversaciones espontáneas. Además, las actividades artísticas estimulan la memoria y la coordinación de los ancianos.

    Sesiones de música, baile y canto en conjunto

    Las actividades musicales conectan generaciones de forma natural. Cantar canciones tradicionales o aprender ritmos nuevos genera momentos de diversión compartida y activa la memoria afectiva de los residentes. 

    Por su parte, el baile conjunto permite a mayores y jóvenes moverse al ritmo de la música, compartiendo pasos de bailes tradicionales o improvisando movimientos libres que fomentan la expresión corporal. 

    A su vez, las actividades de musicoterapia en personas mayores bajo contextos intergeneracionales potencian estos beneficios, creando experiencias terapéuticas que mejoran el bienestar emocional de todos los participantes. 

    Programas deportivos o de movimiento adaptado

    La actividad física moderada es otro terreno ideal para unir generaciones. Se pueden organizar programas deportivos adaptados, como por ejemplo: caminatas al aire libre en parejas (un joven acompaña a un mayor), sesiones de gimnasia suave o yoga en las que ambos grupos participen. 

    También funcionan muy bien las olimpiadas intergeneracionales, con pruebas sencillas y divertidas (lanzamiento de aro, mini-golf adaptado, etc.) donde colaboran en lugar de competir.

    Tecnología y aprendizaje digital colaborativo

    Aquí se produce una inversión de roles muy interesante. Los adolescentes actúan como mentores digitales, enseñando a los abuelos a usar tablets, smartphones o redes sociales para comunicarse con sus familias. Esta “mentoría inversa” empodera al joven y reduce la brecha digital del anciano.

    Cómo planificar e implementar un programa intergeneracional en tu residencia

    Paso 1 – Diagnóstico de necesidades del centro y perfil de residentes

    Todo buen proyecto comienza por analizar la situación de partida. En este primer paso, evalúa las necesidades e intereses de los residentes mayores y las características de tu centro. Considera los siguientes aspectos:

    • ¿Qué nivel de autonomía tienen los residentes? 
    • ¿Cuántos tienen buena movilidad y cuántos presentan deterioro cognitivo? 
    • ¿Qué actividades disfrutan actualmente (manualidades, música, lectura, etc.)? 
    • ¿Hay horario disponible en su rutina para actividades nuevas sin agobiarles? 

    Del mismo modo, analiza los espacios de la residencia. ¿Cuentas con sala multiusos, jardín, salón amplio, acceso a un colegio cercano? 

    Este diagnóstico te permitirá identificar qué tipo de actividades intergeneracionales encajarían mejor. Por ejemplo, si hay muchos residentes con deterioro cognitivo o movilidad reducida, quizás priorices actividades sensoriales, de arte o compañía más que deporte activo. 

    Paso 2 – Colaboración con colegios, institutos u organizaciones juveniles

    Un buen punto de partida es contactar con centros educativos cercanos. Muchas escuelas e institutos buscan inculcar valores sociales en sus alumnos y ven con buenos ojos colaborar con residencias. 

    Presenta tu iniciativa explicando los beneficios para ambos lados. Asimismo, firma convenios o acuerdos de colaboración simples donde se establezca cómo será la participación.

    Paso 3 – Diseño de actividades adaptadas a capacidades de mayores y jóvenes

    Llegó el momento de concretar qué actividades realizar y cómo estructurarlas. En función de lo averiguado en el paso 1 (perfil de residentes) y de la edad/número de jóvenes del paso 2, diseña un plan de actividades detallado. 

    Las tareas deben ser un reto alcanzable para ambos. Si es demasiado infantil, el anciano se sentirá tratado con condescendencia; si es muy compleja, el joven perderá el interés. 

    Paso 5 – Evaluación, seguimiento y adaptación continua

    Cuando el programa esté en marcha, reserva un espacio fijo de evaluación. Define desde el inicio qué vas a medir (asistencia, ánimo de los residentes, comentarios de mayores y jóvenes) y revisa estos datos con tu equipo de forma periódica. 

    Además, pide feedback directo tras algunas sesiones y ajusta las interacciones, horarios y grupos según lo que mejor funcione. Celebra los hitos y documenta la evolución con fotos o vídeos internos.

    Preguntas frecuentes sobre las actividades intergeneracionales

    ¿Pueden participar personas mayores con deterioro cognitivo o movilidad reducida?

    Sí, absolutamente. De hecho, son muy beneficiosas para ellos. La comunicación no verbal, el contacto físico y la música conectan con personas que tienen dificultades para hablar.

    ¿Qué edades son adecuadas para los jóvenes que participan en estas actividades?

    Cualquier edad es buena, pero el enfoque cambia. Con niños de 3 a 6 años, las actividades son lúdicas y sensoriales. Con los adolescentes, funcionan mejor los proyectos de historia oral, tecnología o debates..

    ¿Cuántas sesiones a la semana son recomendables para notar beneficios?

    Un encuentro semanal o quincenal mantenido en el tiempo ofrece mejores resultados que una semana intensiva al año. Esto permite crear lazos de confianza y que el anciano espere con ilusión ese día de la semana.

    En definitiva, las actividades intergeneracionales en residencias son un pilar esencial en el modelo de cuidados centrado en la persona. En Grupo Emera, apostamos por abrir las puertas y llenar de vida nuestros centros, demostrando que la convivencia entre generaciones es el motor de una sociedad más humana y saludable.

    Referencias:

    [1] Marcos García, P. (s.f.). Conoce los beneficios de la convivencia intergeneracional. ResiPlus. https:// resiplus.mx/noticias/conoce-los-beneficios-de-la-convivencia-intergeneracional/

    [2] Geriatricarea. (2022). Programas intergeneracionales: experiencia y juventud. Un artículo de IMQ Igurco. https:// geriatricarea.com/programas-intergeneracionales-experiencia-y-juventud/

    [3] Fundación Pasqual Maragall. (2025, junio 11). El valor del vínculo: actividades intergeneracionales. Envejecimiento y hábitos saludables. https:// blog.fpmaragall.org/actividades-intergeneracionales

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