Con la apertura de Emera Murcia La Ladera este mes de abril, la Región de Murcia suma un nuevo referente en la atención sociosanitaria. Al frente de este ambicioso proyecto, que combina la majestuosidad de la histórica «Casona» de Churra con la innovación del modelo de cuidados de Emera, se encuentra Enrique Sánchez. En esta entrevista, Enrique nos cuenta cómo ha sido el proceso de poner en marcha un centro diseñado desde su origen para ser «Amigable con las Personas con Demencia» y cuál es el valor diferencial de un equipo comprometido con el cuidado libre de sujeciones y la historia de vida de cada residente. Asimismo, nos explica por qué rehabilitar este edificio emblemático es mucho más que una obra arquitectónica.
Emera Murcia La Ladera se suma a la oferta asistencial del Grupo en la Región de Murcia. ¿Qué valor diferencial aporta este nuevo centro a la zona y qué lo hace único dentro de la red de Emera?
Emera Murcia La Ladera nace con una clara vocación de convertirse en un referente en el Modelo de Atención Centrada en la Persona en la Región de Murcia. Nuestro valor diferencial radica en la combinación de un modelo asistencial innovador, basado en el acompañamiento, respeto a la autonomía y la dignidad de las personas mayores, combinando al mismo tiempo con unas instalaciones modernas diseñadas para favorecer el bienestar real de los residentes. Además, incorporamos desde el inicio los estándares de centro amigable con las personas con la demencia definidos por la Confederación de Organizaciones de Mayores (CEOMA) y abrimos como centro libre de sujeciones, lo que nos posiciona como un proyecto pionero dentro de la red de Emera y en el entorno regional.
Y, la primera vez que entré en “La Casona” cuando ya estaba rehabilitada sentí una emoción inmensa. Ver cómo una joya del siglo XIX como la Casa Torre de Aledo recobra su esplendor para una causa tan noble es algo que te marca. No solo abrimos una residencia; devolvemos a los vecinos de Churra un trozo de su historia.
Liderar la apertura de un centro desde cero es un reto apasionante. ¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional hasta llegar aquí y cómo afrontas el compromiso de dirigir este nuevo proyecto?
Mi trayectoria profesional ha estado siempre ligada al sector sociosanitario, más concretamente en el ámbito de las personas mayores, y a la gestión de centros orientados a la calidad asistencial. Durante mi trayectoria he tenido la oportunidad de participar en proyectos que ponen a la persona en el centro de la atención, lo que ha marcado profundamente mi forma de entender este sector. Afronto este reto con una gran ilusión, pero a su vez mucha responsabilidad, sabiendo que abrir un centro desde cero es ver ese sueño hecho realidad: es construir una cultura de cuidados desde el primer ladrillo y el primer café con el equipo, no solo prestar un servicio, sino que se compartan unos valores sólidos de respeto y calidez humana.
Con la apertura ya en marcha, ¿Cómo se ha preparado el equipo para recibir a los primeros residentes y asegurar que se sientan como en casa desde el primer día?
El equipo ha pasado y seguirá pasando por un proceso de formación continua, no solo en procedimientos, sino en cultura asistencial. Trabajamos especialmente en la empatía, la personalización del cuidado y la creación de un entorno acogedor. Nuestro objetivo es que cada residente sienta desde el primer día que llega a su hogar, no a una institución, y eso empieza por la actitud y el compromiso de todo el equipo. Parte de esta formación está impartida por el Dr. Antonio Burgueño Torijano director técnico del proyecto DESATAR de CEOMA.
La formación es y será uno de los pilares fundamentales para nosotros. De manera continua se trabajan las buenas prácticas asistenciales, la atención sin sujeciones, y modelos innovadores de cuidado. Queremos un equipo altamente profesionalizado, pero también profundamente humano. Pero más allá de la técnica, nos hemos preparado para ser «anfitriones». Queremos que cuando un residente cruce la puerta, no vea batas blancas, sino caras amigas. Me encanta ver cómo el personal se detiene a admirar los detalles de las instalaciones con la misma ilusión que yo.
Como comentas, el propio Dr. Burgueño imparte las formaciones específicas en el centro. ¿Qué supone para el equipo de La Ladera beber directamente de la fuente del programa DESATAR antes incluso de recibir a los primeros residentes?
Supone una oportunidad excepcional para el equipo, ya que permite adquirir conocimientos directamente de uno de los referentes del sector. Es una base sólida para implantar desde el inicio un modelo de atención avanzado y coherente.
Siguiendo la filosofía del Grupo Emera, la atención centrada en la persona es un pilar fundamental. ¿Cómo se traduce este modelo en el día a día de Emera Murcia La Ladera?
Se traduce en la libertad de elección en decisiones cotidianas: respetar gustos, hábitos y preferencias individuales, dentro de una vida en colectividad. Cada residente tiene su propio plan de cuidados, construido a partir de sus necesidades asistenciales y de su historia de vida, ya que cada historia es única. Esto es una herramienta clave en nuestro modelo de cuidados. No adaptamos a la persona al centro, sino el centro a la persona.
Si tengo que elegir un rincón especial, me quedo con la Unidad de Cuidados Especiales (UCE) y su patio propio. Es un espacio de calma absoluta, diseñado para que las personas con deterioro cognitivo avanzado puedan disfrutar del aire libre y el sol en un entorno seguro y estimulante. El diseño arquitectónico aquí no solo es estético, es terapéutico.
Las instalaciones del centro han sido diseñadas pensando en la comodidad y la funcionalidad. ¿Qué aspectos de la arquitectura y del diseño destacarías como facilitadores del bienestar de las personas residentes? ¿Qué tipo de programas específicos ofrece el centro para atender diferentes perfiles de necesidad?
Hemos diseñado el centro con 6 unidades de convivencia que recrean entornos más hogareños, con espacios luminosos, accesibles y seguros. La arquitectura favorece la orientación, la movilidad y la interacción social, aspectos clave especialmente en personas con deterioro cognitivo, permitiéndoles vivir en un entorno seguro pero estimulante.
Las unidades de convivencia están diferenciadas lo que permiten adaptar la atención a distintos perfiles: personas autónomas, dependientes y con deterioro cognitivo. Además, contamos con distintos programas terapéuticos específicos orientados a la estimulación, la rehabilitación y el mantenimiento de capacidades.
Has pedido a la Dirección Asistencial que Emera Murcia La Ladera nazca, desde el primer día, como Centro Amigable con las Personas con Demencia. ¿Cuál es tu objetivo principal con esta apuesta tan firme?
El objetivo que nos proponemos es garantizar que los residentes con deterioro cognitivo reciban una atención respetuosa, comprensiva y adaptada a sus necesidades reales, evitando prácticas restrictivas y promoviendo su bienestar emocional. Que el diagnóstico de demencia no signifique una pérdida de derechos, queremos ofrecer un lugar de libertad y seguridad.
Tras visitar centros Emera ya acreditados como centros amigables con las personas con demencia en Madrid y conocer de cerca el trabajo del Dr. Antonio Burgueño, ¿por qué estás convencido de que este es el único modelo que seguir en el sector sociosanitario actual?
Porque pone el foco en la dignidad de la persona y en su calidad de vida. Es un modelo que está basado en la evidencia, y he podido ver los resultados en otros centros: mejora el bienestar del residente, reduce el estrés de las familias y genera un orgullo de pertenencia inmenso en los profesionales. Es un modelo que humaniza el sector.
El cuidado empieza antes de entrar por la puerta. ¿Cómo vais a trabajar la «entrevista previa al ingreso» para que la historia de vida del residente sea el eje de su atención desde el primer día?
La entrevista previa es fundamental para poder llevar a cabo nuestro objetivo. Nos permite conocer quién es realmente la persona, su historia de vida, hábitos, preferencias y valores, así como también identificar la situación de las futuras personas residentes. Esa información previa será fundamental para adaptar nuestros servicios a sus necesidades, es nuestro ‘manual de vida’ y nos ayuda para construir un plan de atención personalizado que respete su identidad desde el primer momento.
¿Cómo vas a integrar a las familias en esta dinámica? ¿Qué papel juegan ellos para que el centro sea una extensión de su hogar y no una ruptura con su vida anterior?
Las familias son una parte esencial del proceso. Queremos que se sientan implicadas, escuchadas y acompañadas. El centro no sustituye al hogar, sino que lo amplía, y la familia sigue siendo un pilar clave en la vida del residente. Desde el inicio intentamos hacerles ver lo importante que son para nosotros. Las familias no son visitantes, son parte de nuestra comunidad. Emera Murcia La Ladera es una extensión del hogar, no una ruptura.
¿Qué servicios e instalaciones encontrarán las familias que elijan Emera La Ladera para el cuidado de sus mayores?
El centro cuenta con amplias zonas comunes, servicio religioso, espacios terapéuticos, áreas exteriores, servicios de rehabilitación, atención sanitaria integral y una oferta gastronómica adaptada a las necesidades individuales, todo ello orientado a mejorar la calidad de vida de los residentes.
La integración con el entorno es vital. ¿Cómo espera el centro formar parte de la comunidad de Murcia?
Queremos ser un centro de puertas abiertas y totalmente conectado con nuestra realidad local. De hecho, antes incluso de recibir a nuestro primer residente, ya hemos iniciado una labor de escucha y colaboración muy estrecha con el entorno.
Ya estamos trabajando de la mano con la asociación de vecinos de la urbanización La Ladera y hemos mantenido encuentros muy productivos con el alcalde de la pedanía, con el objetivo de que nuestras instalaciones y actividades sumen valor al barrio. Para nosotros es fundamental el trabajo en red, por lo que la coordinación con nuestro centro de salud de referencia ya es una realidad que garantiza la continuidad asistencial.
Nuestra meta es fomentar una relación constante con las asociaciones y recursos locales a través de actividades intergeneracionales. Queremos que los vecinos de Churra sientan La Casona como algo suyo; un espacio donde residentes y ciudadanos compartan experiencias que enriquezcan a ambas partes. Además, la creación de empleo local, aproximadamente algo más de 80 puestos de trabajo, es nuestra forma de decir: «estamos aquí para sumar y crecer con vosotros«.
¿Cómo es el proceso de acompañamiento que ofrecéis a las familias y al residente durante el ingreso para que la transición sea lo más sencilla y positiva posible?
El proceso es progresivo y muy acompañado. Desde el primer contacto, ofrecemos orientación, apoyo y seguimiento continuo para facilitar una adaptación positiva tanto del residente como de su familia. El Departamento de Trabajo social juega un papel fundamental en esta fase de transición y durante todo el recorrido vital de la persona mayor y sus familiares en el centro.
Mirando hacia el futuro, ¿Cuáles son los objetivos principales que te marcas como director para este primer año de actividad de Emera Murcia La Ladera?
Consolidar un equipo cohesionado y muy profesional, garantizar una atención de alta calidad y posicionar el centro como un referente en el modelo de atención centrada en la persona en Murcia. Queremos que cada familia que confíe en nosotros sienta que ha tomado la mejor decisión posible. Me haría feliz ver a los residentes paseando por los jardines con una sonrisa y sentir que hemos consolidado un equipo que es, ante todo, una familia profesional.
Vienes de la experiencia en Emera Murcia y conoces bien el ADN de la compañía. ¿En qué crees que esta «cultura de empresa» centrada en la no sujeción y la dignidad hace a las residencias de Emera realmente diferentes de otras residencias de la región?
Sin duda la apuesta real por la dignidad, la autonomía y la atención sin sujeciones. No es solo un discurso, es una práctica diaria que define nuestra identidad como organización. La no sujeción es un compromiso ético irrenunciable.
En Emera acompañamos vidas. Esa diferencia se siente en el trato diario, en el respeto a la persona mayor y en la pasión con la que trabajamos cada día.
Para terminar, ¿por qué consideras que Emera Murcia La Ladera supone una evolución necesaria en la atención a las personas mayores en Murcia?
Responde a una demanda creciente de modelos más humanos, respetuosos y personalizados. Emera Murcia La Ladera representa una nueva forma de entender el cuidado de las personas mayores.



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